masaje sexual

El peor enemigo de la sexualidad es la rutina. Cuando los amantes, con el tiempo, saben exactamente cómo y qué parte del cuerpo estimular para aumentar el deseo sexual.
Para mejorar el placer, tenemos que aprender a aumentarlo progresivamente. Los masajes sexuales son un ejemplo perfecto. En el caso de la eyaculación precoz también son beneficiosos los masajes preliminares porque ayudan al hombre a relajarse y a eliminar la ansiedad y el estrés relativos al acto sexual.

Relajar el ambiente

Para distender el ambiente, sobre todo en caso de un primer encuentro sexual con una nueva pareja, o simplemente para disfrutar de un momento más agradable, invierta en artificios. El aceite, es un elemento esencial para un masaje satisfactorio. Existen distintos aromas, diferentes marcas, usted decide.

El aceite debe estar tibio para una mayor sensualidad. Las velas son también artificios, que no se deben pasar por alto. Colocar algunas en la habitación para reducir la iluminación y un mayor romanticismo. Piense en una música relajante y ¿por qué no?, en una copa de vino para relajar el ambiente. Es importante no exagerar. El objetivo es que la persona que recibe el masaje, se sienta a gusto y se deje llevar.

Los primeros contactos son primordiales

Buscar una posición cómoda es un punto clave. Quien recibe elmasaje debe estar relajado y a gusto. ¿Por qué no colocar una almohada debajo del abdomen o de los pies  para una mayor comodidad?La persona que realiza el masaje debe colocarse a horcajadas, sobre los glúteos de su pareja, que está tendida boca abajo: Tense sus muslos y apóyese sobre sus rodillas para aligerar su peso. Ésta ya es una posición sensual, y además, la más cómoda para dar un buen masaje.
Respecto a la ropa interior, guardarla puede ser un gran atractivo para alargar la diversión y jugar con los bordes de la misma para aumentar el placer.

Comenzar el masaje

Para una mayor sensualidad y comodidad, el aceite debe estar tibio, que se vea caliente, pero por supuesto sin llegar a quemar. Si está bien organizado y equipado, puede calentarlo al baño maría, o simplemente frotarlo entre sus manos un instante, antes de comenzar el masaje.
Comience vertiendo suavemente un hilo de aceite sobre la columna vertebral. Mediante movimientos grandes y amplios, extienda el aceite por la espalda. Continúe masajeando la nuca, los hombros y después, vuelva a subir lentamente hacia los lóbulos de las orejas, que son unas zonas erógenas, muy sensibles a la estimulación.  Es importante no dirigirse directamente hacia estas zonas sensibles, para aumentar poco a poco el placer y la excitacón.

La importancia del ritmo y los movimientos

Una vez que haya masajeado la nuca y los hombros, vuelva a descender por la espalda realizando movimientos amplios. Evite la columna vertebral. En caso de que la pareja femenina aún lleve puesto su sujetador, aproveche la ocasión para rozar sus pechos y los bordes del mismo para aumentar el placer. Realice pruebas de suavidad y utilice sus pulgares. Varíe los ritmos y los movimientos, pase del masaje al golpeteo, por ejemplo. Descienda poco a poco por la zona lumbar, que es una zona erógena y que aumentará la excitación. Continúe por la parte baja de la espalda, los glúteos y las piernas. Este primer acercamiento sensual debe durar unos veinte minutos.

El momento de los preliminares

Después de haber estimulado, gracias al masaje, las zonas del cuerpo, es hora de pasar a los preliminares; pero atención, no de forma brusca, siempre en el mismo ambiente que los masajes. Puede continuar pasando la mano por debajo de la ropa interior y acariciar muy lentamente. El hecho de no saber dónde está el límite entre el masaje sexual y los preliminares es una buena forma de aumentar aún más la excitación.