“Estimados amigos, nunca me cansaré de daros las gracias por devolverme mi vida y es un placer para mi escribiros este testimonio. Cuando tenía 12 años “pillé” a mis padres haciendo el amor en el salón cuando ellos pensaban que estaba durmiendo.
Estuve mirando un rato y quedé fascinado ya que había oído hablar del sexo pero nunca lo había visto ni en película.

El día siguiente (que era sábado) cuando no estaban en casa, fui a su habitación para ver los canales porno (ya que en el salón estaban bloqueados) y me pase toda la tarde viendo películas porno y por supuesto, me masturbe por primera vez. Tengo que decir que el efecto del orgasmo me encantó o más bien, me enganchó. El masturbarme, se convirtió en un ritual para mi, todos los días cuando llegaba del colegio, subía a la habitación de mis padres para ver pelis y hacerme más “pajas”. Mis padres solían entrar 20 minutos después que yo, por lo que no me daba mucho tiempo para tonterías, todo mi afán era el orgasmo: lo quería, y lo quería YA.

Cinco años más tarde tuve mi primera experiencia sexual con una chica, fue un desastre total. Eyaculé a los 3 minutos y Soledad que era mayor que yo me dijo: Ya está?, quería morirme!!!. A los pocos días, me dijo que no estaba lista para una relación y me dejó plantado. Una semana más tarde ella ya estaba con otro chico que yo conocía. La verdad es que me importaba más que ella no le contara mi problema, más que el hecho de que me había dejado por otra persona. No quería que nadie supiese mi problema por vergüenza y sobre todo para que mis amigos no se rieran de mi. Un año más tarde, empecé a salir con otra chica y me pasaba exactamente igual que con la primera, eyaculaba a los pocos minutos de penetrar, ya no sabía que hacer, estaba perdido. Me había vuelto un experto en escusas: “Nunca me había pasado con otra chica”, “No entiendo lo que ha pasado”, etc. A la hora de hacer el amor sentía una angustia que se apoderaba de mi mente, mi respiración se cortaba y mi corazón batía muy fuerte, no entiendo porque, pero se volvió como una fobia. Intenté pensar en cosas desagradables para no excitarme demasiado pero lo único que conseguía era perder mi erección que contrarrestaba volviendo a excitarme y eyaculando de inmediato. Era un círculo vicioso que podía conmigo. Acabo rompiendo conmigo. La verdad es que me trastornó y algunos años más tarde empezó a causarme problemas en otros aspectos de mi vida como en los estudios y el trabajo más tarde, ya que la poca estima que tenía de mi se proyectaba al exterior.

Estuve varios años evitando relaciones con chicas ya que no quería volver a sentirme humillado y empeorar mi estado de animo. Cuando salía con mis amigos evitaba las conversaciones de sexo y cuando había chicas me descolgaba del grupo. Mis amigos empezaron a decir que debía estar convirtiéndome en homosexual. Todo cambió cuando conocí a mi actual novia Cristina. Mi problema de eyaculación seguía igual pero ella era muy comprensiva y me decía que daba igual y que la próxima vez iría mejor. La cuestión es que un día empezamos a hablar de ello y ella me dijo que tenía que relajarme, que me notaba muy tenso y quizás por eso me iba tan mal. Seguimos hablando y le dije que quería solucionar este problema cuanto antes y ella me dijo que estaba dispuesta a ayudar en lo que fuera posible y que quizás lo mejor era obtener ayuda profesional.

De inmediato me metí en Internet para buscar un especialista y así encontré la página web de Eyaculación control. Encontré un montón de respuestas a mis preguntas y decidimos lanzarnos. Fue un momento de alivio, acababa de dar el primer paso y además no estaba solo. Empecé con los ejercicios esa misma noche y la verdad es que es bastante fácil, una vez que sabes hacerlos. Semana tras semanas iva pasando las etapas y sobre todo cogiendo confianza en mi y veía que la solución, estaba a mi alcance. Esto es muy motivante y al cabo del programa sentía la energía y por primera vez desde hacía mucho tiempo, tenía muchas ganas de hacerlo. Hacía un mes que no lo habíamos hecho y la verdad es que era muy excitante para los dos. Fue de maravilla, estaba super relajado y estuvimos haciendo el amor casi 25 minutos hasta que ella me dijo que se estaba corriendo y decidí hacerlo yo también. Tenía el control!!!.

Nunca me había sentido tan bien de mi vida, era como volver a nacer, era capaz de satisfacer a mi novia por primera vez. Hay ciertos ejercicios que se pueden hacer en pareja y Cristina me ayudó tal como dijo que haría, esto ha reforzado nuestra relación increíblemente ya que ha eliminado las conversaciones tabú y ahora somos capaces de hablar de cualquier cosa libremente. Cristine y yo (muy especialmente) os damos las gracias y esperamos que os vaya muy bien. Para lo que queráis, aquí estamos, un abrazo muy fuerte. ”

Roberto – 31 años, Toledo (España)