“Hola, me llamo Jorge. Desde pequeño, por problemas de espacio en casa, estaba obligado a dormir en una habitación con dos de mis hermanos. Tenía por hábito masturbarme en la ducha y tenía que darme prisa para poder dejar agua caliente a los demás. Después de un tiempo, conseguía correrme en menos de un minuto pensando que lo que estaba logrando estaba bien.
Tenía 13 años y no sabía nada sobre el sexo ni la masturbación. A los 17 años, conocí una chica veraneando en las Costa del Sol y la misma noche que la conocí, nos fuimos a la playa a enrollarnos.

Una cosa llevo a la otra y la chica (que era escandinava) me pregunto si tenía un condón, y la verdad es, que lo tenía. Aunque era de noche y estábamos entre las hamacas, había bastantes parejas que se paseaban por los alrededores, entre los nervios del sexo y ser pillado, nada mas hice el gesto de ponerme el condón y ya fue demasiado tarde, me había corrido. Fue el momento más embarazoso de mi vida, la chica no comprendió nada. Sin decirle que me había corrido, le dije que no era el buen momento para sexo y que teníamos que irnos. No entendí lo que dijo en su idioma pero se echó a reír y yo me sentí fatal porque creo que ella entendió lo que había pasado. La volví a ver otras noches de marcha pero no me atreví ni a saludarla por miedo a que me hiciera algún comentario delante de mis amigos. Estuve todo el verano con chicas y tuve otras oportunidades de hacerlo por primera vez pero cuando llegaba el momento, no me atrevía.

Después del verano, conocí una chica en clase con la que empecé a salir. Pasados unos meses me dijo que quería hacerlo y mi corazón se puso a batir muy rápido por que había llegado el momento de hacerlo por primera vez y porque tenía miedo de hacer el ridículo una vez más. Esta vez lo conseguí (ponerme el condón) pero no fui capaz de durar más que unos segundos. Me sentí una vez más avergonzado aunque ella fue más “delicada” y sabiendo que era la primera vez me dijo que era normal. Con el tiempo, empezamos a hacerlo más y más siempre con el mismo resultado. Poco a poco la relación se fue degradando hasta que ella me dijo que lo mejor sería ser solo amigos. Toda mi vida he tenido relaciones y siempre han acabado en ruptura directamente o indirectamente por mi problema de eyaculación precoz. Ahora tengo 31 años y en toda mi vida, no había tenido relaciones sexuales satisfactorias y mucho menos saber lo que era el orgasmo de una mujer. Gracias a Internet, comencé a buscar información sobre el problema y encontré eyaculacioncontrol.com y empecé a hacer el programa.

Todas las noches hacia mis ejercicios y poco a poco empecé a notar los resultados ya que sentía una notable mejora en mis ejercicios y en la masturbación. Fue un momento increíble, era como una luz al final del túnel, mi problema tenía solución y esta estaba al alcance de mi mano, sabía que podía hacerlo y que ya solo era una quistión de tiempo. Esto me dio muchísima confianza en mí mismo y seguí haciendo los ejercicios religiosamente. Cuatro semanas más tarde, era capaz (durante la masturbación) de controlar el proceso de eyaculación y retardarlo. De verdad, sentía el fuego en mis venas y estaba deseando salir y conocer una chica. El mismo viernes por la noche Salí con unos amigos de marcha y me notaron un poco raro, estaba que me comía el mundo, como un guerrero armado hasta los dientes. En todo esto, me encontré con una ex mía con la que había estado 3 meses, ella también me noto cambiado, casi como si fuera otra persona. Después de unas copas me invito a ir a su casa y yo le dije: encantado. Esta vez la cosa había cambiado, no solo sabía que iba a ir bien sino que estaba deseando llegar a su casa. Fue maravilloso, me sentí como si fuese realmente la primera vez (con 31 años) y la verdad es que era la primera vez que había experimentado sexo con tiempo y sin preocupaciones. Hemos vuelto a salir juntos de nuevo desde hace 3 meses y nunca había hecho tanto el amor en toda mi vida. Lo mas increíble es que sigo aprendiendo y mejorando las técnicas con el tiempo y el sexo se hace cada vez mejor y cada vez más a menudo. Mi novia quiere sexo a todas horas y sus amigas me sonríen y cuchichean entre ellas sonrojadas cuando estoy con ellas. Lo más gracioso es que antes cuando estaba con amigas de una novia y hablaban entre ellas en voz baja, temía que estuviesen comentando algo, por si mi novia les había dicho algo sobre mi problema (las mujeres hablan mucho de sus problemas entre ellas), ahora, cuando las veo, me siento seguro de que si ha habido comentarios, han sido buenos.

Muchas gracias por haberme enseñado a tomar el tiempo y hacer las cosas bien. A apreciar no solo el acto sexual sino también apreciar todo el proceso antes y después de este. Por supuesto, gracias por darme el control sobre la eyaculación y entender el sexo desde todos los puntos de vista. Desde el fondo el fondo de mi corazón, MUCHISIMAS GRACIAS, os debo mi felicidad”

Jorge – 31 años, Segovia (España)